Colosseo

10 Razones por las que volverás a Roma

Quizás sea por la mágica atmósfera que se respira cuando caminas por sus calles o por los fantasmas de los antiguos emperadores romanos que todavía vagan entre los muros de los palacios del Palatino, pero todo aquel que visita la Ciudad Eterna queda enamorado de ella y con deseos de volver. Si a ti también te ha ocurrido o todavía no has visitado la ciudad pero tienes pensado hacerlo aquí te dejamos diez motivos por lo cuales querrás volver a la capital del Imperio:

1. Por su historia

Como es sabido, Roma posee una rica historia que se remonta al siglo VIII a.C. cuando, según la leyenda, la ciudad es fundada por Rómulo. Sin embargo, ya antes de la fundación existían comunidades que habitaban en esta zona. Pero es desde el 21 de abril del año 753 a.C. cuando la urbe comienza a crecer hasta convertirse – tras pasar por un periodo de monarquía y uno de república – en la capital del Imperio Romano y, por tanto, del Mundo Antiguo.

Desde este momento, muchos han sido los gobernantes que han escrito la historia de la ciudad y nos han dejado huellas de ello en cada esquina, desde el emperador Augusto hasta el dictador Benito Mussolini, pasando por distintos momentos históricos en los cuales Roma ha tenido un papel fundamental, ya sea en un sentido artístico como ocurre en el Renacimiento o político, como ocurre en el momento de la unificación de Italia en 1861 o en la Segunda Guerra Mundial.

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Vista del Foro Romano.

2. Por sus leyendas

Como consecuencia de la larga historia de Roma, las leyendas sobre la misma abundan y se remontan a los tiempos de la fundación. De hecho, el propio nacimiento de la ciudad se explica con una leyenda; lo conocida historia de Rómulo y Remo, los cuales fueron amamantados por una loba en una cueva del Monte Palatino donde, posteriormente, Rómulo fundaría la primitiva ciudad. Sin embargo, esta es una de tantas, ya que a lo largo de toda la Antigüedad los romanos explicaron la mayoría de sus tradiciones a través de leyendas, en muchos casos provenientes de la mitología griega, de la cual descendían sus dioses.

Del mismo modo surgieron nuevas historias sobre los personajes del momento, como ocurrió con el emperador Nerón, el cual, considerado un traidor de Roma por el incendio que causó en el año 64, se suicidó y fue enterrado bajo la actual iglesia de Santa María del Popolo, lugar que fue considerado maldito hasta el siglo XV cuando se construyó el santuario.

No obstante, cuando cayó el Imperio y comenzó la Edad Media las leyendas siguieron teniendo gran protagonismo en la Ciudad Eterna. Ejemplo de ello es la leyenda del ángel situado en el Castel Sant Angelo, el cual representa al Arcángel Miguel que, según se cuenta, en el siglo VI, cuando Roma sufría las consecuencias de una gran peste, éste se apareció anunciando así el fin de la epidemia. O, la posterior leyenda del fantasma de Beatrice Cenci, una noble del siglo XVI, de la cual se cree que todavía hoy su fantasma sigue vagando por los alrededores del Castel, donde fue decapitada.

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Castel Sant Angelo visto desde el Ponte Sant Angelo.

3. Por sus monumentos

La consecuencia de la gran Historia que tiene la Ciudad Eterna es principalmente sus monumentos, y es que el paso de los siglos nos ha dejado evidencias únicas en el mundo. Ya sean los restos arqueológicos que podemos encontrar en el Foro Romano – centro político, económico y social de la antigua ciudad –, en el propio Anfiteatro Flavio, más conocido como Coliseo, o en monumentos religiosos como la Basílica de San Pedro o la Basílica de San Giovanni, y políticos como el Palacio Venezia.

Sin embargo, no solo aquellos más conocidos demuestran la riqueza monumental de la ciudad, ya que en cada esquina puedes encontrar un monumento de quinientos o dos mil años de antigüedad, como ocurre por ejemplo en la Cripta Balby o en la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere.

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Escultura de Santa Cecilia en la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere.

4. Por sus calles

Como decíamos, uno de los encantos de la capital italiana son sus calles pues, además de encontrar monumentos y vestigios del pasado en ellas, poseen ese encanto italiano que tanto hemos visto en las películas. Sin duda esta es una ciudad para conocerla caminando, perdiéndote por sus callejuelas y descubriendo el estilo de vida romano; barrios típicos como el Trastevere o Monti son un gran ejemplo de ello, pero también otras zonas menos conocidas como el barrio de Garbatella poseen esa magia que te hará sumergirte plenamente en la bella vita.

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Calle del barrio romano de Monti.

5. Por su gastronomía

Otro de los motivos por los cuales no podrás olvidarte de Roma es su gastronomía. Es cierto que la pasta y la pizza son los platos estrella en ella (si visitas la ciudad no puedes perderte un plato de pasta Carbonara o Amatriciana) pero no es tan simple como parece ya que la cocina italiana abarca muchas más cosas; desde el dulce típico relleno de nata llamado maritozzo hasta los carciofi alla romana (alcachofas a la romana) o carciofi alla giudia (alcachofas a la judía) que podrás degustar en el mítico gueto judío de Roma. Sin olvidar por supuesto los magníficos helados que puedes encontrar por toda la ciudad y que los romanos disfrutan durante todo el año sin importar la temperatura, por ejemplo, en las míticas heladerías Giolitti y Venchi.

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Los famosos «Carciofi alla giudia».

6. Por sus vinos

No importa que no entiendas de vino, en Roma, y en Italia en general, basta con saber apreciar los buenos sabores, pues nos encontramos en uno de los principales países exportadores de vino y, además, famoso por ello. De modo que, sea un vino rosso acompañando un delicioso plato de pasta o un vino bianco junto a un filete de bacalao, típico en la capital, no puedes perderte al menos una degustación. Y es que no solo encontramos buenas reservas en la zona de la Toscana, ya que en el Lazio también hay vinos de muy buena calidad, especialmente los de los Castelli romani. Es por eso que no puedes dejar la ciudad sin degustar este “líquido de los dioses” como lo llamaban los antiguos romanos en alguno de los locales típicos, además muchos de ellos ofrecen catas junto a aperitivo por muy buen precio.

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Viñas de los «Castelli romani».

7. Por sus fuentes

Roma es una ciudad que tiene más de 2.000 fuentes, por eso, es fácil encontrarte con una de ellas prácticamente en cada esquina. Esta tradición de construir fuentes viene de la Antigüedad, pues la cultura romana es la llamada la cultura del agua como podemos apreciar también en otro tipo de construcciones, por ejemplo en los acueductos o las termas. Sin embargo, siglos después de la caída del Imperio Romano, los personajes que han ido modelando la ciudad a lo largo del tiempo han seguido esta tradición hasta llenar la ciudad de preciosas fuentes que acompañan a los miles de turistas que día a día la visitan con el relajante sonido del agua.

El más famoso ejemplo lo tenemos en la Fontana di Trevi, pero también destacan la Fuente de los Cuatro Ríos en Piazza Navona, la Fuente de la Barcaza en Plaza de España o la curiosa Fuente de las Tortugas en el gueto judío, entre otras muchas dignas de ser admiradas.

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Fuente de las Tortugas del siglo XVI.

8. Por sus vistas

Otro de los aspectos que hace de la Ciudad Eterna un lugar único en el mundo son sus maravillosas vistas. Gracias al relieve desigual sobre el que fue construida, encontramos diversos puntos que se encuentran más elevados y que han sido convertidos en miradores que ofrecen panoramas espectaculares, especialmente al atardecer.

Uno de estos lugares es el conocido Terrazo del Pincio, ubicado sobre la Piazza del Popolo y desde el cual, además de tener una perfecta visión de la misma plaza, podemos observar perfectamente la distribución de la urbe y, al fondo, la Basílica de San Pedro. La cúpula de la madre de las basílicas romanas también puede ser vista desde el romántico Parco degli Aranci, desde el cual vemos en un primer plano el río Tíber y continuamos su recorrido más allá para divisar el Gianicolo en el horizonte, lugar que del mismo modo forma parte de otra de las preciosas vistas de Roma desde lo alto. No obstante, hay muchos lugares “escondidos” desde los cuales podemos descubrir una imagen que valdrá más que mil palabras.

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Parque de los Naranjos en el Monte Aventino.

9. Por sus mercadillos

Pese a que Roma es conocida por muchos otros aspectos, para los amantes de los mercadillos callejeros esta ciudad también ofrece una gran variedad ya que podemos encontrarlos de todo tipo; desde el histórico mercado de Campo dei Fiori, donde encontraremos frutas, verduras y hortalizas de la zona todas las mañanas, hasta el tradicional mercado de Porta Portese, el cual se ha convertido en una visita casi obligatoria para los romanos los domingos por la mañana. En él podemos encontrar desde antigüedades y libros de segunda mano hasta ropa, cosméticos y objetos para la casa a muy buen precio.

Pero si lo que te gusta son los mercadillos más pintorescos no te puedes perder el Mercatino de Monti, con objetos y ropa vintage que no encontrarás en otro lugar, el Mercato Trionfale, con productos para todos los gustos. O, en fechas navideñas, el famoso mercadillo de Navidad que se coloca todos los años en la Piazza Navona. Aunque Roma en sí es un gran mercadillo ya que puedes encontrar puestos ambulantes de todo tipo de venta en cada zona de la ciudad.

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Mercadillo de Campo dei Fiori.

10. Porque es la CIUDAD ETERNA

Estas son algunas de las infinitas razones por las que querrás volver a Roma después de visitarla. Y es que todo aquel que descubre la antigua capital del mundo no puede resistir a quedar maravillado y atrapado por la majestuosidad que todavía hoy transmite a quien la observa.

Sin duda se trata de una de las joyas de la Humanidad y recomendamos a todo aquel que no la conozca todavía a que lo haga porque valdrá la pena, y a los que ya lo han hecho, que vuelvan, ya que les esperan muchísimas cosas nuevas por descubrir.

Roma, caput mundi.

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