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Roma y el cine, un romance con historia (II)

Dicen que todos los caminos conducen a Roma y por eso volvemos, una semana más, a nuestra querida ciudad para continuar con el ciclo cinematográfico que empezamos en nuestro anterior post. En esta ocasión descubriremos los entresijos de otra famosa película, una universalmente aclamada y que está considerada por muchos como el mejor trabajo del director italiano Federico Fellini. Hablamos, obviamente, de La Dolce Vita.

La Dolce Vita

Hoy nos trasladamos a los años 60 para disfrutar de la compañía de dos titanes de la interpretación, Marcello Mastroianni (como Marcello Rubini) y Anita Ekberg (como Sylvia), en una película que se aleja totalmente de cualquier estilo tradicional. Tanto es así, que llegó a estar prohibida en varios países tras ser catalogada como obscena por el periódico de la Ciudad del Vatinano, L’Osservatore Romano.

Carente de cualquier tipo de estructura, el filme se muestra como una sucesión de mañanas y noches a lo largo de la Via Veneto desde el punto de vista de Rubini, un periodista que escribe crónicas sociales. Por su parte, Sylvia, es una famosa actriz que acaba de llegar a la ciudad y que pronto se convertirá en la compañera perfecta en las escapadas nocturnas del periodista.

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Un encuentro con vistas

El encuentro de nuestros protagonistas se produce en una rueda prensa en la que el periodista sugiere al productor de Sylvia que ésta sea llevada en una gira por la Ciudad del Vaticano. Ya dentro de la cúpula de la Basílica de San Pedro, la actriz decide escapar de los reporteros, siendo Marcello el único capaz de alcanzarla justo cuando llegan al balcón, que ofrece una vista panorámica de la famosa Plaza de San Pedro.

Como ya os comentamos en anteriores posts, la Basílica de San Pedro se encuentra en la Ciudad del Vaticano, un estado independiente dentro de la capital de Italia. En particular, ésta es la construcción más extraordinaria del catolicismo, con más de 10.000 metros de elementos decorativos en su interior, en el que también alberga la cúpula más alta de la historia, con casi 150 metros de altura.

Una construcción que se llevaría a cabo durante 176 años y en la que destacaron figuras como la de Bramante, Rafael Sanzio o Miguel Ángel Buonarroti, sin olvidar a Gian Lorenzo Bernini, quien diseñará uno de los detalles de la fachada frontal con la intención de encontrar la sintonía perfecta entre la basílica y la plaza.

Por su parte, esta plaza, en sus inicios era rectangular sin la columnata que vemos actualmente, pero este espacio fue modificado ya que el discurso del Papa se perdía y no conseguía su objetivo: acoger a todos los feligreses. Otro detalle curioso es que el conjunto de las 284 columnas de la plaza tiene además una doble función: que el sonido envuelva a todos los oyentes y también transmitir la seguridad del interior del corazón del Vaticano, es decir, que los “brazos” de San Pedro te acojan y protejan.

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Primera aparición de los paparazzi

Tras su paso por el Vaticano, esa misma noche, Marcello se presta para acompañar a Sylvia hasta Vía Veneto, una de las calles con más vida nocturna de la Roma en aquellos tiempos.

Cabe destacar que en sus bares y terrazas se reunían periodistas y paparazzi esperando a los actores que allí acudían cada noche para disfrutar de un ambiente distendido y bohemio. Entre sus más célebres clientes se contaban Frank Sinatra, Sofia Loren e incluso el propio Fellini. Concretamente, el bar que aparece en la película es el Harry’s Bar, el único que ha sobrevivido al paso de tiempo y que incluye fotografías de celebridades de la época en sus paredes.

Como anécdota cabe destacar que la famosa palabra paparazzi fue acuñada en esta película como referencia a un fotógrafo sensacionalista que va a la caza de famosos. Ahora poco queda de aquel estilo de vida pero, si sois fans del director, aún podéis acudir a la Via Veneto para haceros una foto con la placa que hay dedicada a Fellini “por crear en esta famosa calle el teatro de la Dolce Vita”.

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Un baño legendario

Tras su paso por la Via Veneto la noche continúa en la Fontana di Trevi. Allí Sylvia, sin pensárselo dos veces, decide entrar en el agua mientras es observada por Marcelo. Finalmente, el periodista, encandilado por los bailes de la actriz, también decide bañarse recreando así una de las escenas más sensuales de la historia del cine.

De esta famosa fuente también hablamos anteriormente. La Fontana di Trevi es, posiblemente, la más hermosa e impresionante del mundo. En un primer momento el proyecto estuvo a cargo de Bernini por orden del Papa Urbano VIII en el año 1629, por eso alguna de sus piezas escultóricas se le acreditan. Ya en el año 1731 Nicola Salvi adquirió los derechos de construcción y esculpió casi la totalidad de la fuente, pero al morir a causa de su deteriorada salud, tuvo que finalizar la obra Giuseppe Pannini, quien la culminó en el 1762.

Puede que su característica más relevante sea el contraste que produce el gran volumen del monumento en relación a su entorno, ya que se encuentra en una estrecha plaza y casi oculta entre callejuelas, algo que hace que al encontrarse con ella uno quede fuertemente impresionado. También cabe destacar la famosa tradición de las monedas. Esta tradición asegura que si lanzas una moneda volverás a Roma, si tiras dos encontrarás el amor con una ragazza italiana (o italiano) y si arrojas tres te casarás con ese amor que has conocido.

Como curiosidad, esta escena fue grabada en Cinecittà (un complejo de estudios de cine y televisión) a finales de abril con nueve grados de temperatura, así que durante el baño Ekberg reveló que mientras ella se contoneaba a las órdenes de Fellini con las piernas congeladas y su vestido de gasa, Marcello pidió llevar debajo un traje de neopreno.

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El director italiano en pleno rodaje

La película continúa y lleva a Marcello a vivir otras apasionantes aventuras, incluso fuera de la ciudad, pero nosotros terminamos aquí por hoy con la esperanza de que os hayáis impregnado un poco de esta Dolce Vita, y que os animéis tanto a ver esta legendaria película como a venir a Roma a descubrir sus impresionantes escenarios.

Por último, recordar que si queréis ver de cerca el lugar donde se conocen Sylvia y Marcello en el Vaticano podéis reservar tanto nuestro tour de los Museos Vaticanos y Capilla Sixtina como el free tour nocturno de La Roma Cristiana. Y, si lo que deseáis es lanzar vuestra moneda en la Fontana di Trevi os animamos a venir al free tour de la Roma imprescindible. Para visitar la Via Veneto y tener un tour exclusivo no dudéis en contactar con nosotros para un planning personalizado.

Nos vemos en la próxima aventura cinematográfica, ¡No os la perdáis!

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