Pecile

La Villa Adriana

Si nos adentramos en el interior de la actual provincia de Roma, a 23 kilómetros de la capital encontraremos un complejo arquitectónico de época romana que todavía hoy impresiona a todos aquellos que lo visitan; se trata de la “Villa Adriana”, situada en las afueras de Tívoli.

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Maqueta de la Villa Adriana en época imperial.

Esta villa fue construida por el emperador Adriano, originario de Itálica, una ciudad romana situada en las cercanías de Sevilla. El gran proyecto fue iniciado durante su gobierno tras suceder al emperador Trajano, también de origen hispano, el año 117 d.C. ya que al parecer a Adriano no le gustaba residir en el monte Palatino en Roma, el lugar en el que históricamente se habían ubicado las residencias de los gobernantes de Roma, especialmente durante el Imperio.

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Restos de edificios
Pecile
Pecile y piscina que dan entrada a la Villa.

Sin embargo, la nueva residencia del emperador se estableció fuera de la urbe, en el lugar de una villa republicana anterior y cuyas estructuras fueron incorporadas parcialmente al área del “palacio imperial” pasando a formar parte de un conjunto de construcciones formado por diversos edificios con distintas funciones, así como ninfeos, jardines y pabellones en cuya arquitectura participó directamente el propio emperador, el cual ya había demostrado sus habilidades como arquitecto en otros edificios como el Panteón o el Mausoleo de Castel Sant’Angelo en Roma. Además, contó con la colaboración de arquitectos tan renombrados como Apolodoro de Damasco, al cual se le atribuye también el proyecto del Panteón según recientes estudios, o Decriano, el encargado de desplazar el Coloso de Nerón para llevar a cabo la construcción del templo de Venus y Roma en el Foro Romano.

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Restos de uno de los edificios termales de la Villa.
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Restos de los edificios termales

Cabe tener en cuenta que, casi dos mil años después de esta gran obra, todavía podemos visitar alrededor de 40 hectáreas de superficie que nos permiten contemplar la gran precisión de la arquitectura romana y la magnificencia de los edificios imperiales así como la belleza del lugar, el cual goza de un entorno natural que nos ayuda entender la elección de Adriano de elegir construir su villa en él y que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el año 1999.

No obstante, son muchos los edificios que conforman el conjunto, ya que este estaba constituido por edificios termales, bibliotecas, residencias privadas, jardines, teatros, etc. Pero sin duda aquellos que son accesibles y que más impresionan a los visitantes son la Plaza de Oro, el Teatro Marítimo y el Canopo.

El primero de ellos, la Plaza de Oro (Piazza d’Oro) es un complejo arquitectónico con una fuente rectangular central que divide los jardines longitudinalmente y que al parecer era una zona vinculada a las funciones públicas del edificio.

Piazza d'Oro
Piazza d'Oro. Villa Adriana.

El segundo, el Teatro Marítimo, constituye una de las partes más misteriosas de la villa además de una de las más antiguas, pues fue erigido en el año 118 y, a pesar de su nombre, poco tiene que ver con un teatro romano tradicional, ya que se trata de un pórtico circular con columnas jónicas y en el centro una pequeña isla compuesta por una sala y un porche alineado con el porche exterior y la entrada, así como un pequeño jardín, un complejo termal y letrinas a los cuales se accedía mediante un puente hoy desaparecido y que sería probablemente de madera.

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Teatro Marítimo. Villa Adriana.

El tercero y último se trata del lugar más conocido de Villa Adriana por ser uno de los más sorprendentes debido a su estado de conservación, el Canopus (Canopo) y el Serapeum, una especie de piscina rodeada de columnas corintias y decorada con las copias de las famosas cariátides del Partenón de Atenas así como una gruta artificial cubierta por una particular cúpula diseñada por el propio Adriano. La denominación de este lugar procede de una antigua ciudad egipcia llamada “Canopo”, famosa por el culto a Serapis y lugar en el que falleció Antinoo, el efebo favorito de Adriano.

Cariátides
Detalle de las cariátides.
Canopus
Vista general del Canopus
Serapeum
Serapeum de Villa Adriana.

En definitiva, es el complejo en su conjunto el que nos hace imaginar la impresionante obra de ingeniería que Adriano llevó a cabo en distintas fases constructivas y con una planificación previa, pues todavía hoy podemos observar el sistema de túneles y galerías excavados previamente para poder llevar a cabo el movimiento del servicio y de los animales sin necesidad de mezclarse con el emperador o los invitados del mismo. Y, aunque la villa fue utilizada por algunos de sus sucesores, con la caída del Imperio Romano ésta quedó abandonada hasta que, en el siglo XVI, el cardenal Hipólito II de Este expolió la mayor parte de los mármoles y estatuas para construir su propia residencia muy cerca de allí, la Villa d’Este, la cual también es visitable actualmente y de donde proceden obras tan famosas como el Discóbolo de Mirón entre otras.

De modo que, si estás pensando visitar las cercanías de Roma no puedes perderte esta maravilla de la antigüedad que se encuentra en plena campiña romana donde podremos además conocer sus pintorescos y tranquilos pueblecitos en contraste con el caos y la grandiosidad de la Ciudad Eterna.

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Restos del templo de Venus con Tívoli al fondo. Villa Adriana.

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